Pasos de tortuga hacia la prohibición de las Pruebas Nucleares

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Por JAMSHED BARUAH

VIENA (IDN) - Desde que el entonces Primer Ministro de la India, Jawaharlal Nehru, pidiera un "acuerdo que frenase" las pruebas nucleares, el 2 de abril de 1954, 183 de 196 estados del mundo han firmado el Tratado sobre la Prohibición Total de Ensayos Nucleares (CTBT en inglés), que prohíbe explosiones nucleares por todos y en todas partes: en la superficie terrestre, en la atmósfera, submarinas y subterráneas.

157 países, incluidas tres naciones nucleares -Francia, Rusia y Gran Bretaña- han ratificado el Tratado. Pero antes que el Tratado pueda entrar en vigor, 44 países concretos que poseen tecnología nuclear deben firmarlo y aprobarlo. De estos, ocho están faltando: China, Egipto, India, Irán, Israel, Corea del Norte, Pakistán y los Estados Unidos. De hecho, India, Corea del Norte y Paquistán deben aún firmar el Tratado.

Sin embargo, desde el 24 de septiembre de 1996, cuando el Tratado se abrió a la firma en la Asamblea General de las Naciones Unidas de Nueva York, después de tres años de negociaciones muy intensas, el mundo se ha vuelto un poco más seguro. Porque el Tratado tiene un régimen único y exhaustivo de verificación para asegurarse que no haya una sola explosión sin detectar.

En las cinco décadas anteriores al Tratado sobre la Prohibición Total de Ensayos Nucleares, más de 2000 pruebas nucleares sacudieron e irradiaron el planeta. Pero de acuerdo a la Comisión Preparatoria de la Organización del Tratado sobre la Prohibición Total de Ensayos Nucleares (CTBTO en inglés), el mundo post Tratado vio sólo un puñado de pruebas nucleares: las de India y Pakistán en 1998, y las de Corea del Norte en 2006 y 2009.

Todos ellos enfrentaron una condena universal, incluyendo sanciones adoptadas unánimemente por el Consejo de Seguridad de la ONU. "La postura de cero tolerancia a las pruebas nucleares está reflejada por el número de estados firmantes del Tratado: 183, más del 90% de todos los países", asevera desde la sede de Viena el secretario ejecutivo de la CTBTO.

LLAMADA CONJUNTA

Aún no hay razón para la complacencia. Con esta visión los ministros de relaciones exteriores y otros representantes de alto rango, que se encontraron el 27 de septiembre en la sede de la ONU en Nueva York, realizaron un llamado en conjunto para la entrada en vigor del CTBT.

En la declaración conjunta, los ministros de relaciones exteriores describieron la entrada en vigor del Tratado como "un paso vital hacia la reducción y eventual eliminación de las armas nucleares, limitando el desarrollo y mejoras cualitativas en las armas nucleares... Llamamos a todos los estados que aún no han firmado y ratificado el Tratado, especialmente los ocho del Anexo 2 [estos son China, Corea del Norte, Egipto, India, Irán, Israel, Pakistán y los Estados Unidos]".

El Secretario General de la ONU, Ban Ki-moon, enfatizó esta apelación, solicitando a los estados que aún no han firmado o ratificado el Tratado: "Ustedes están fallando en asumir su responsabilidad como miembros de la comunidad internacional".

El Secretario Ejecutivo de la CTBTO, Tóth, situó al encuentro en el contexto de cumplirse el 50 aniversario de la Crisis de los Misiles de Cuba. Convocó un liderazgo político para sobrellevar la amenaza nuclear, poniendo énfasis en que sea el punto de partida hacia un mundo libre de armas nucleares.

El encuentro en las instalaciones de la ONU fue coordinado con los cancilleres anfitriones de Australia, Canadá, Finlandia, Japón, México, Holanda y Suecia.

EL EVENTO DE REYKJAVIK

El ganador del premio Pulitzer, Richard Rohdes, autor de la obra Reykjavik, recordó a los delegados que el riesgo de una extinción nuclear sería obra del hombre. Por esta misma razón, es posible hallar una solución humana, tal como la Cumbre de Reykjavik de 1986 lo demostrara. En esa ciudad, el presidente de los Estados Unidos, Ronald Reagan, y el Secretario General de la Unión Soviética, Mikhail Gorbachov, estuvieron cerca de alcanzar un acuerdo para abolir sus arsenales nucleares: "Un mundo libre de armas nucleares no es un sueño utópico", dijo Rohdes. Asimismo invitó a todos los delegados a la función de la obra Reykjavik más tarde ese mismo día en el Baruch Performing Arts Center de Nueva York.

La obra resalta los momentos de octubre de 1986 en la Cumbre de Reykjavik en Islandia, cuando Reagan (Richard Easton) y Mikhael Gorbachov (Jay O. Sanders) estuvieron a punto de abolir todas las armas nucleares. Más de 25 años después, el dramatismo del encuentro y su potencial para cambiar el curso de la historia continúa alimentado la imaginación e inspirando esperanzas para el futuro. La función es dirigida por Tyler Marchant y producida por Primary Stages.

Con los archivos desclasificados de las negociaciones de Reykjavik, actores claves de la Cumbre pueden ahora hablar libremente. En el panel de discusión tras la función, reflexionaron sobre la lección aprendida, las oportunidades perdidas y lo que hace falta hoy para poder avanzar hacia la eliminación de las armas nucleares.

"En el clima político actual, aún nublado por la amenaza nuclear, la revisión de Reykjavik es una manera de recordar que un fuerte liderazgo, con visión y voluntad política, puede lograr un quiebre para el desarme nuclear", dijo Tóth. "Es tiempo que los líderes mundiales interioricen el mensaje de Reykjavik. En particular, aquellos ocho países remanentes para la entrada en vigor del Tratado".

En lo que a India respecta, ha expresado que "lamenta que el texto del Tratado, tal como surgiera, no hace justicia al mandato de la negociación. No es una prohibición completa sino una prohibición a las explosiones de pruebas nucleares. Y también carece de un compromiso definitivo con el desarme nuclear".

De todas maneras, de acuerdo a la Comisión (CTBTO), Keith Hansen, miembro del comité negociador del Tratado por parte de los Estados Unidos, cree que el rechazo de India para firmar el Tratado, refleja no solo la insatisfacción para con el Tratado, sino su deseo de unirse al "Club Nuclear" de los países armados. [IDN-InDepthNews – 2 de octubre, 2012]

Foto: Secretario Ejecutivo de la Comisión, Tibor Tóth
Crédito: Michael Pressman, fotógrafo de la Comisión

 

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